He salido entusiasmado del cine. Esos personajes aguantándose la mirada con cara de órdago, esa acción seca y eficaz, esa dirección cámara en mano, esa sobriedad general y esa elección de planos... ¡en algunos casos brutal!
Hay que destacar la banda sonora, con esas canciones que evocan unos años ochenta que nunca existieron, sin las cuales la pelÃcula no conseguirÃa sustentarse cuando desaparece la acción.