Cultura le pone una X a Saw 6, cuya distribuidora es filial de la Disney, toma ya, y el motivo es apología a la violencia. Uno no sabe como vienen esas cosas encima de la mesa de repente, como si no quisiera la cosa, y tienes que analizarlo de bote pronto. Un mes para decidir el recurso, un mes en el que los que crearon la película consiguen más réditos de publicidad que la saga está de capa caída. Un mes en donde volveremos a echarnos las manos a la cabeza en busca de una directriz digna que no deje sin distribución a una película. Pensándolo bien hasta podría ser bueno para el cine español, calificar de X las violentas y sexuales o eróticas, de F las muy buenas hollywoodienses, y yo qué se, de H las europeas con aspiraciones tremendistas. Al final podríamos hasta darle una palabra a la Iglesia, y que las de índole religiosa y dura contra ella puedan ser apartadas a salas menores que podríamos llamar I o R. El cine español tendría las puertas abiertas, a no ser que hagan apología a la violencia, claro.

Se me ocurre que ahora tal y como están las cosas podríamos llamar a las autoridades del cine y que vigilen la Semana de terror de San Sebastián, o directamente dentro de poco el Festival de Gijón, quizás incluso la Seminci, porque tienen razón, hay que ponerse duro y demostrar que se está para algo, leyes del cine o lo que haga falta. ¿Dónde están los límites?. Los límites están en las salas digo yo, en ese apuesto o no tan apuesto mozalbete o mozalbeta que acaban por cortarnos la entrada en el contrato injusto en el que yo pago y me dan el recuerdo de la sala y la hora y el día sin saber si me gusta o no. Los límites están en que nadie pase a la sala si no tiene los 18 años pertinentes, y sin que ningún intento de manipulación clara política o social esté detrás de mensajes a favor de violencia, rechazo o váyase usted a saber qué mamelucadas de invenciones manipuladoras que pueda crear el ser humano. Tendría que ver las imágenes, pero creo que estos caballeros de la distribuidora solo quieren dinero, y más dinero, ni siquiera quieren destrozar las mentes con mal cine, ni siquiera quieren destrozarnos con leyes a seguir que los menores o mayores podamos entender mal en una sociedad tan limpia, empezando por sus políticos, ja, sólo quieren hacer caja. Como la que hicieron los de El club de la lucha o por ejmplo V de Vendetta. Aquello sí que era apología al terrorismo y a darse mamporros en la calle disfrutando.

Como probablemente esté equivocado, pues espero la resolución del recurso, vaya marrón, o se reafirman o quedan como el culo, ya veremos, pero seguro que lo tienen tan claro que revalidan su opción, seguro que ponen a raya a todos esos malotes de la violencia que inundan las salas. Después tendrán que enseñar su carnet de sociólogos, o de psicólogos o enseñarnos la constitución con letras de crédito, pero serán los adalides de un cine menos, lo que sea, en nuestras salas. Mi propuesta, la de antes, salas con calificación especial, la segunda que suelten a Barrabás y a los lobos con Saw, aunque el rasero se quede alto. La sociedad aguanta y aguanta que se haga lo que dicen sus señores mandatarios, llegados allí por obra y gracia de un presidente o de su saber hacer. Ahora tenemos que apoyar al régimen. Y si nos quedamos de no poder ver Saw 6, que ya hay que tener ganas de verla, yo no, será que somos bichos raros.
Puedo contar una historia ahora, mientras veía Ágora, la cual tengo que postcriticar, una insolente, maleducada y vociferante además de glotona pareja que estaba a mi lado, o yo alado de ellos, no me dejaba ver la película como se debe de ver. Los comentarios eran tales como "qué guarra" (refiriéndose a la entrega de la menstruación de Hipatia) o creo haber escuchado "la Toñi me dijo que no, que no podían ir, jajaja", besuqueándose con alevosía y me compadezco de él que era el que sufría el duro caer de los abrazos enroscados. Les importaba una mierda lo que pasaba, les importaba una mierda de qué iba el film, les importaba muy poco si había violencia o no la había, no sabían interpretar lo visto ni el comportamiento del resto de la sala. Ese era el problema, ese es el problema de Saw 6, que si no se sabe interpretar, hasta El séptimo sello es una clara alusión a vesirnos de negro e ir con una guadaña por ahí. Me gustaría ver Saw 6 para saber si puedo o no interpretarla, para saber si realmente consigue atraparme en sus redes de apología. Si eso pasa, ya me quejaré yo mismo, pero gracias por defenderme Ministerio de cultura.

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