La historia es de pelÃcula. De una de detectives en Los Angeles. Anthony Pellicano, individuo de nombre también de pelÃcula, y detective privado, fue condenado hace un par de años en los EE.UU. por realizar multitud de escuchas ilegales a diversas personalidades de la industria del Cine. De hecho, cumple actualmente una pena de 20 años de edad.
El caso es que ahora ha salido a la luz que durante el juicio, el director John McTiernan, que en su momento contrató los servicios del detective para que le asesorase en su divorcio -eso alegó él-, pareece haber cometido perjurio. Es decir, que tenÃa contacto con Pellicano para más cuestiones y que estaba al tanto de esas escuchas ilegales.
McTiernan contrató al investigador para pinchar el teléfono de Charles Roven, productor de Rollerball, pelÃcula que él dirigÃa. El realizador de La jungla de cristal estaba convencido de que Roven querÃa hacerle la cama, y ni corto ni perezoso decidió meterse en su 'cocina', vÃa micrófono.
Ahora, McTiernan ha sido condenado a 4 meses de prisión, un castigo que veremos si finalmente cumple, además de una multa de 100.000 dólares. Al menos, ya le ha dado tiempo a terminar de rodar Run, su nueva pelÃcula.
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