Julian Schnabel, tan seguro de sà mismo como siempre, aparece acompañado de su mujer Olatz Garmendia, también actriz en la pelÃcula, Marie Josée Croze, otra de las actrices, y Mathieu Amalric, el protagonista. Nos enseña unos carteles de la pelÃcula que no puede colgar en la pared para no tapar a los patrocinadores y finalmente se sienta. Contestará en tres idiomas diferentes: castellano, francés e inglés. A veces entremezclados en la misma frase.

Como surgió
Cuenta que tuvo un amigo que enfermó y que al final de su vida estaba en cama. Cuando murió, su enfermero le regala el libro sobre el que se adapta la pelÃcula. Años después, su padre enferma y él pide que le cuide el mismo enfermero. Su padre tiene mucho miedo y el director quiere hacer esta pelÃcula para ayudarle a afrontar la muerte. Finalmente el padre muere antes y Schnabel hace la pelÃcula ya no para él sino para sà mismo y para otras personas. Confiesa haber tenido siempre un problema con la muerte.
Cuando estuvo terminada pudo enseñársela a los hijos del verdadero paciente. El chico se salió, mientras que la hija siguió viéndola. Schnabel le dijo que entrase, que le iba a ayudar. La vio y al final estaba encantado. “Ahora puedo seguir adelante con mi vidaâ€. Después la volvieron a ver en Cannes.

Rodada en francés
Sale el tema de la realización en Francia del film. Schnabel nos explica que no veÃa sentido a hacer una pelÃcula en inglés, pretendiendo que los personajes eran franceses y que luego los propios franceses tuvieran que leer subtÃtulos para ver la pelÃcula. Hace hincapié en que querÃa rodarlo en Francia, en las mismas localizaciones, el mismo hospital.
Además, Amalric, al ser francés pudo usar sus propios coloquialismos para mejorar el personaje y extractos del libro pudieron insertarse tal cual en el guión.
El punto de vista
Gran parte de la pelÃcula está rodada de una manera peculiar como sabrán los que ya la han visto. El director explica que le gusta hacer pelÃculas en las que el espectador sienta que las cosas le pasan a sà mismo. Dice que este concepto visual le permitió rodar una pelÃcula distinta a las demás. Tuvo que pintar el suelo y confeccionar un techo curvo. Además, construyeron una caja en la que el actor se metÃa y se comunicaba con los demás (sin que le oyeran, claro), mientras les veÃa por monitores, para que pudiera meterse más en el papel, y podÃa improvisar expresando sus sentimientos en ese momento. Hubo cierta improvisación, el director dice que no sabÃa lo que iba a ocurrir hasta que no estuvo allÃ.
Algunos actores tenÃan que trabajar con un objetivo de cámara, lo cual hacÃa más difÃcil su interpretación.

Una pelÃcula optimista
Defiende la pelÃcula como optimista. Dice que la gente cuando la ve tiene ganas de volver a casa y abrazar a sus hijos. La vida no puede ser el temor al caos. Lo importante del personaje es lo que pudo hacer durante el tiempo que estuvo inmovilizado.
Amalric nos comenta que le interesaba de su personaje su humor, la fuerza para poder hacer bromas. Cuando estás inmovilizado son los pequeños detalles lo que te salvan, un ramo de flores en una esquina te puede salvar la vida. Hay que vivir el momento.
El verdadero Jean-Dominique Bauby, a pesar de estar enfermo era un don Juan, todas estaban enamoradas de él, incluso habÃa envidias. Estaba dispuesto a escuchar, hacÃa bromas, nunca se quejaba. Si para otras personas la enfermedad saca lo peor de ellos, a él la enfermedad le sacó algo muy hermoso.
El director afirma que no querÃa hacer una pelÃcula sobre un hospital, que de hecho, a veces parece una piscina.
Una pelÃcula precisa
El actor nos explica que pudieron conocer a los familiares, al personal médico y que, además, tenÃan el libro como guÃa. Una enfermera dijo que la pelÃcula era muy precisa. Aunque Schnabel confiesa haber hecho trampa en la forma en que bañan al paciente, para ser más fiel al guión aunque no a la realidad.
Muchos tenÃan miedo de que la pelÃcula fuera demasiado onÃrica, alejada de la realidad, pero en el film se muestra claramente el amor de cada mujer que le rodeaba.
Hacia el final, Schnabel nos cita a Tarkovsky: “La vida contiene la muerte. El arte no contiene la muerte.â€

Sentimientos sÃ, pero no sentimentalismo
“Odio las pelÃculas excesivamente sentimentalistas pero me gusta que contengan sentimientos†dice el director. Asegura que el sentimentalismo puede matar la obra, puede conseguir que el espectador se aburra. Intentaron hacer la pelÃcula divertida.
Dice que no es una persona sentimental, a lo cual, Amalric hace un gesto con la mano como diciendo “un poco sÃâ€. Schnabel matiza, “soy emocionalâ€. También dice que no necesita poner una banda sonora que diga al espectador lo que debe sentir. Lo que sà sabe hace bien, dice, es elegir al reparto. Depués, estos actores aportan el sentimiento que necesita la pelÃcula. “Soy lo suficientemente inteligente para saber cuando quitarme de en medio y dejar que otros más capacitados hagan el trabajoâ€.
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