Se avecina tensión máxima entre la Universal y Quentin Tarantino. Acostumbrado a trabajar con estudios como mucho de segundo nivel comercial, y no para las majors, ahora tendrá que hacer frente a las "imposiciones" de la Universal Pictures respecto a Malditos bastardos.
La Universal no quiere arriesgar nada y pretende hacer el metraje final del film de Tarantino lo más comercial posible. Por eso, tras los pases en Cannes, el estudio pretende imponer a Tarantino cortes y modificaciones en el montaje definitivo que impliquen "más acción y menos diálogos". Es de suponer que al director no le hará mucha gracia la petición, así que el conflicto entre ambas partes es inminente.
Lo que sí parecía ya seguro es que Tarantino pretendía recortar de por sí el metraje visto en Cannes, y quienes conocen sus intenciones aseguran que el personaje interpretado por Maggie Cheung (personaje para el que inicialmente Tarantino pretendía a Isabelle Huppert) será el más damnificado, quizá incluso desapareciendo todas sus escenas de la película.
Habrá que comprobar cómo reacciona Tarantino, en cualquier caso, a las "peticiones" de la Universal.






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