Arranqué esta suerte de sección en mi blog particular con una secuencia de Magnolia. La continúo con la que, desde luego, es una de mis escenas preferidas de la Historia del Cine, una secuencia que incluiría sin dudarlo en un hipotético top 3, y con serias aspiraciones seguramente al cajón más alto del podio.
En la que podría señalar como mi película preferida, Toro Salvaje, una cinta de una intensidad emocional brutal, Scorsese y su montadora Thelma Schoonmaker alcanzan el clímax, el summum de la maestría en la edición, de la pura narrativa visual, con una secuencia que ni siquiera alcanza los 3 minutos pero que resume meses y años de historia, de narración, de vida.
Una inteligencia mayúscula, un sentido plástico y narrativo simplemente superior, un maravilloso empleo de la música (la Barcarola de Silvano, de Pietro Mascagni) y, finalmente, una secuencia de una belleza sin par. Disfrutadla porque merece realmente la pena.
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