Después de un tiempo sin actualizar esta, llamémosla así, "sección" de mi blog personal, me lanzo a rescatar una secuencia de la película de Milos Forman Amadeus. Es, indudablemente, de un film enteramente notable, la secuencia que prefiero.
Hablo de aquella en que un moribundo Mozart dicta a Salieri las notas y acordes del Confutatis de su Misa de Réquiem. Salieri se ve desbordado por el frenesí creativo de Mozart incluso estando éste en las últimas... Pero lo que luce la escena es la fantástica forma en la que Forman secciona y divide las diferentes voces de la pieza de modo que (incluso el espectador que menos idea tenga de música) todo espectador pueda percibir cómo se va componiendo paso a paso, línea a línea, hasta llegar al "todo".
Una grandísima escena.
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