No se puede negar que Venecia está viviendo una de sus mejores ediciones. Muchos esperaban con ganas Shame, segunda película del realizador Steve McQueen tras el éxito en festivales de Hunger. Y McQueen no ha decepcionado, en una arriesgada crónica de un adicto al sexo protagonizada por un Michael Fassbender al que muchos señalan ya como candidato a premio.
El otro gran protagonista de la que ha sido ya la 5ª jornada de la Mostra es un viejo rockero: Pacino, Al. A este ídolo de tantos y tantos le ha caído el premio honorífico Glory to the Filmmaker! (pero cómo mola el nombre del premio).

Pacino ha aprovechado para presentar Wilde Salomé, que es a la Salomé de Oscar Wilde, efectivamente, algo parecido a lo que Looking for Richard fue al Ricardo III de Shakespeare. Y cómo esta es la Mostra de las satisfacciones, pues resulta que esta rara apuesta de Pacino también ha gustado a la crítica desplazada al Lido.
El siguiente título potente en presentarse en Venecia es El topo. Esperemos que no sea la primera en resbalar.
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