
El 14 de septiembre de 2009 nos ha abandonado Patrick Swayze, de manera prematura, víctima de un cáncer de páncreas. El presente especial pretende rendir un homenaje a su carrera, llena de altibajos, y no precisamente ejemplar y brillante desde el más estricto punto de vista cinematográfico, que en definitiva ha marcado a mucha gente de mi generación con películas como Dirty Dancing, Ghost o Le llaman Bodhi.
Remontándonos a sus orígenes, y antes de entrar en la interesante Rebeldes, debemos apuntar que su primera aparición en cine fue con un papel pequeño en La fiebre del patín, allá por 1979, de la mano de un destajista llamado William A. Levey.
Pero su carrera se inicia cuando Francis Ford Coppola, en 1983 y después de su rotundo fracaso con Corazonada, decide llamarle para ser uno de su Rebeldes. Como ya haría posteriormente en La ley de la calle, Coppola da la alternativa a un nutrido grupo de actores jóvenes de los que todos hemos oído hablar, y entre ellos estaba el bueno de Patrick.

En la foto, de izquierda a derecha, Emilio Estevez, Rob Lowe, C. Thomas Howell, Matt Dillon, Ralph Macchio, Patrick Swayze y Tom Cruise, en una escena del filme.
Este papel le abrió las puertas a proyectos interesantes, tales como Más allá del valor, donde pudo compartir cartel con Gene Hackman o Amanecer rojo, de John Milius, el director de Conan y creador de la serie de HBO, Roma.
Su primer gran éxito vino de la mano de la serie de televisión Norte y Sur, donde dio vida a Orry Main.

Entre medias de la primera y la segunda parte de la serie, protagonizó Youngblood, junto a Rob Lowe y junto a un jovencísimo Keanu Reeves.
Tras la segunda parte de Norte y sur llegó su gran éxito, en 1987, interpretando a Johnny Castle en Dirty Dancing, película en la que exhibió sus cualidades físicas y, sobre todo, sus cualidades como bailarín. También compuso She’s like the wind, canción interpretada por él en el film y que estuvo varias semanas en las listas top como número 2. Una película que con apenas 6 millones de dólares recaudó en todo el mundo más de 213 millones de dólares. Un auténtico pelotazo que lo convirtió en una estrella.

Su recién estrenada condición de estrella le pasó factura, llevándole a aficionarse en exceso al alcohol y las drogas. Un vicio que fue capaz de superar hacia 1991, abrazando la religión budista.
Tras este gran éxito protagonizó El guerrero del amanecer, junto a su esposa desde 1975, Lisa Niemi.
Sus siguientes trabajos, Tiger Warsaw, De profesión duro y Con su propia ley, no fueron unas elecciones muy acertadas, hasta que en 1990 volvió a romper la taquilla de medio mundo con Ghost, junto a Demi Moore y la oscarizada Whoopi Goldberg. Una vez más, la película, con 22 millones de dólares de presupuesto, recaudó en taquilla cerca de 217 millones de dólares.

Sus siguientes trabajos fueron mucho más interesantes que sus elecciones tras Dirty Dancing, volviendo a juntarse con Keanu Reeves para interpretar Le llaman Bodhi, a las órdenes de Catherine Bigelow; y con La ciudad de la alegría, a las órdenes de Roland Joffé.

Su siguiente película, El enemigo público nº 1…mi padre, fue un auténtico fracaso en taquilla que le privó de la buena estrella de sus trabajos anteriores.
Intentó un cambio de registro total con A wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar, que no le fue mal, volviendo a equivocarse con Tres deseos.

Su carácter inquiero le llevó a probar fortuna con el cine de acción con Black dog, obteniendo un pésimo resultado en taquilla, que apartó a Patrick definitivamente del favor del público, resguardándose en películas mucho menos comerciales, de la que cabe destacar su extraño papel en Donnie Darko, película de culto de Richard Kelly.

Lo intentó en la televisión con una tv movie sobre Las minas del rey Salomón y volvió a su Dirty Dancing, en la segunda parte, hasta que volvió a la televisión tras pasar por cine de animación.
En enero de 2008 le fue detectado un cáncer de páncreas, sometiéndose a una rápida intervención quirúrgica en la que se le extirpó parte del estómago. No dejó de trabajar, ni de luchar contra la enfermedad hasta el último momento, ni de desmentir continuos rumores que aparecían en prensa sobre su estado de salud.
Su última actuación fue en la serie The beast, en la que interpreta a un policía de dudosas prácticas y cuyo estreno en España está próximo. Alternaba el rodaje con duras sesiones de quimioterapia en Stanford.

Descanse en paz.

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