Camaradería, intensidad, disfrute... son muchos los adjetivos que acompañan cada Finde Precrítico, incluyendo instantes de sufrimiento ante películas en las que uno no da conseguido entrar. Todo esto y más nos aporta cada una de estas especialísimas citas precríticas. Pero hay una que destaca por encima del resto: aprendizaje. Es increíble como, finde tras finde, los packs que mis compañeros eligen siguen aportando y sobre todo descubriéndome más y más cine, nombres propios, estilos, hallazgos, rarezas... Cine que no hay que dejar de conocer.
Personalmente creo que todos los packs de tres películas aportados esta vez por mis compañeros han tenido un valor altísimo, al menos enfocándolo siempre a nivel personal. Y qué mejor que desmenuzarlo para intentar digerir yo mismo las muchas sensaciones aprehendidas en estas últimas horas.
Pack de Hypnos: Descubrir a Bela Tarr era una cuenta pendiente. Sabíamos que sería de la mano de Hypnos, y aunque el resultado final no le ha entrado igual por los ojos a unos que a otros, era un autor que había que conocer, sí o sí. Finalmente, la aportación de Tarr, me parece menos interesante que lo de otros nombres propios que han pasado por el finde, y desde luego su particular apuesta autoral da la sensación de estar unos cuantos años por detrás de la de otros que le preceden, como una de sus grandes influencias: Tarkovsky.
A Hypnos nunca le agradecermos lo suficiente habernos descubierto el origen del desenlace de la mejor película del género de Aventuras, En busca del arca perdida. Se trata de El beso mortal, de Robert Aldrich. Más allá de su caricaturesco e impagable protagonista (el detective Mike Hammer), sus últimos minutos fueron todo un hallazgo.
Pack de William Munny: Nuestro pistolero nos regaló un pack diverso, que ejemplifica la eterna amplitud de sus intereses cinéfilos. Gran Jack Lemmon en Salvad al tigre y entrañable John Ford en Hombres intrépidos. Personalmente, aprecio enormemente el valor de una película infinitamente más difícil en su época de lo que la relajada visión de hoy en día pueda hacer ver. Siempre amaré esas estúpidas peleas de bar entre whiskys y amigos.
Y como Munny es capaz de sorprender en todos los ámbitos, lo hizo con una elección ochentera y de producción spielberiana: Nuestros maravillosos aliados, cine infantil para el máximo relax de todos los públicos -a pesar de su sobrecargada banda sonora.
Pack de Beiger: Chabrol fue Beiger y Beiger fue Chabrol, mostrándonos un título inteligentísimo como El carnicero, con varios momentos de primerísimo nivel, y rescatando un título reciente, Borrachera de poder, para descubrir que el viejo Claude sigue en plena forma. En pleno otoño vital, Chabrol tiene arrestos para presentarnos las corruptelas de los diferentes poderes del sistema aunque, en más de una ocasión, se le vaya la mano con la caricatura. Muy bien Isabelle Hupert, aunque uno no sabe a estas alturas si esta mujer sería capaz de gustarnos en otro registro.
¿Quién puede matar a un niño? resultó una perfectísima elección para un horario infame y nocturno. Chicho Ibáñez Serrador se demora demasiado, pero cuando llega el impacto, se permite un par de momentos a tener en cuenta, en un contexto de serie B española de lo más entrañable.
Pack de Obi Wan: Con este pack llegó el debate. ¿Es Coixet una tramposa imperdonable en el cierre de Mi vida sin mí? Creo que dejé claro en ardiente debate post-película que, a mi juicio, desde luego. Mi vida sin mí es una película plena de talento a la que, desgraciadamente, se le intuye claramente la pomada y que, para colmo, en su cierre no sólo no hace lo posible por evitarlo sino que lo busca sin careta, ni disfraz, ni vergüenza. El epílogo es toda una patraña. Aún así, una película con momentos preciosos, emotiva, en la que uno va entrando poco a poco, de la mano de una realizadora que sabe muy bien lo que hace.
Debate moral, ¿es ético ya no tanto lo que Marguerite Duras (Annaud mediante) narra en El amante, sino sobre todo lo que Annaud y cía. hicieron con Jane March para rodarla? ¿El fin justifica los medios? ¿El arte, su resultado final, lo justifica todo? Que cada cual juzgue...
Por último, Mizoguchi. Su cine se hace duro, hoy día. El viejo cine nipón comparte con el cine soviético la constante necesidad de narrar sus fábulas (morales, religiosas, políticas; cada cual tira a lo suyo) a través de constantes simbologías, donde los personajes rara vez lo son, donde cada rostro esconde un perfil, una imagen, un símbolo, la constante metáfora. Estas representaciones se ven evidentes desde la distancia obligada del Tiempo: como espectador actual, de este 2009 presente. Así las cosas, la suma de esa evidencia constante en lo que se cuenta al ritmo lento de las imágenes de Mizoguchi, da un resultado árido para la atención del espectador.
Esto, por supuesto, no choca jamás con la belleza innegable de muchas de las imágenes que regala Mizoguchi: el precioso contrapicado de una barca atravesando la bruma en silencio sepulcral es, tan solo, el primer ejemplo que me viene a la cabeza.
Pack de Sherlock: Termino con el durísimo pack que nos trajo Sherlock. Llegar con Suwa y Von Trier bajo el brazo ya es una declaración de intenciones. Pero Suwa llegaba tras Resnais, en díptico perfectamente engrasado: De la poética y simbólica (de nuevo el tiempo, la evidencia...) Hiroshima mon amour pasamos a H Story, el análisis metacinematográfico de lo que Resnais ofreció y de lo que Suwa reflexiona y desarrolla a partir de esa premisa ajena. El resultado no puede ser más caótico y desorientado. Aún así, algunas de las elecciones narrativas de Suwa son más que interesantes... En resumen, una interesante apuesta para un resultado plenamente errático.
Mucho más estimulante me resultó Epidemic, otra de las particularísimas demostraciones de jeta y ego de Lars Von Trier. Buen apunte histórico y contextual por parte de Sherlock en la presentación del film: el proyecto parte de una apuesta de Von Trier con un amigo: asegura ser capaz de rodar una película con un presupuesto pírrico. Finalmente pierde la apuesta por una cantidad ridícula, pero la película la termina.
Epidemic resulta ser una muestra más de metacine, una de las muchas con que Sherlock acostumbra castigarnos. Esta, una de las más interesantes por descarada, va sin embargo algo más allá, y demuestra el talento de un realizador que con poco construye una atmósferada viciada y opresiva, y lleva el motivo de investigación del film (simple excusa) a convertirse en motivo de 'explosión' de la narración en su espectacular desenlace. Bravo.
Maravillosas horas de cine, finalmente, que estimulan y construyen, una vez más, un deseo inconfundible: El de esperar con ansia que el próximo Finde Precrítico llegue lo antes posible.
Mi cine asiático en el Festival de San Sebastian
Videoblog: Monstruos gigantes en el festival de San Sebastián
Videoblog del festival de San Sebastián: cine polÃtico
El significado de 'La tortuga roja'
Miles Davis vs Chet Baker