Leo con calma el último post del Blog de mi admirado compañero Hypnos, saboreando cada palabra, paladeando con vicio (sí, con vicio) los títulos de las 18 películas. Y no sólo me entran unas ganas enormes de poder estar sentado ya ante la primera película de este próximo (y octavo) Finde Precrítico, sino de -aunque solo sea por ir matando el gusanillo- de hablar de él, de escupir mis impulsivas (pre)impresiones.
No entraré en un análisis tan reflexivo como el suyo, para empezar porque bien saben mis compañeros que no es mi estilo, y porque eso lo ha hecho ya muy bien Hypnos, al detalle, con su acostumbrada sapiencia calma y sosegada.
Me dentedré únicamente, pues, a señalar aquello que espero, casi a borbotones, y sobre todo centrado en la figura de mis compañeros, los auténticos protagonistas. Debo reconocer, para empezar, que soy todavía incapaz de acotar claramente el espectro que debería dibujar el perfil de William Munny. Nunca acierto del todo con él, le puedo intuir, puedo intentar verle venir, pero es capaz de aparecer con títulos sorprendentes, que jamás hubiera imaginado en su universo. Esto, cómo no, es positivo, infinitamente positivo. Ojalá jamás perdamos la capacidad de sorpresa. Él lo garantiza, y lo hace siempre con una fuerza casi agresiva, orgullosa. Bravo.
Con Sherlock la cosa es diferente. Parafraseando a Boskov: Sherlock es Sherlock; conocemos sus inquietudes, sus intereses, casi diría que sus obsesiones. Sin embargo en él la sorpresa está en otra parte: en los títulos que, Finde tras Finde, es capaz de descubrirnos en su particular lucha contra lo estático. Es el gran caballero defensor, el adalid de la movilidad, de la evolución y el riesgo cinematográficos.
En cuanto a Obi Wan y a Beiger, cada uno en estilos completamente distintos, encuentro en ellos -siempre desde mi percepción- una virtud mayúscula, quizá la mayor de todas: Ansia, hambre, insatisfacción constante. ¡Cuánto ha cambiado el cine que seleccionaron para el primer Finde respecto al que ahora nos obsequian! Ambos avanzan por caminos casi de investigación, bucean en la historia del Cine para reencontrarse con películas olvidadas, para descubrir otras menos célebres, para empaparse de épocas que todavía no habían indagado... Y, por supuesto, lo mejor es que nos lo van dando a conocer.
Sus estilos, esto sí, son diferentes. Beiger prefiere organizar de manera un tanto caótica (pero finalmente organizada) sus impulsos, centrándose en etapas, movimientos, temáticas... Ya hablaba Hypnos de su profundo trabajo de inmersión en todo aquello que nos ha dejado la Nouvelle Vague, directa o indirectamente. Es un ejemplo. Obi, igualmente impulsiva, quizá nos ataque de manera más anárquica, cediendo precisamente a ese carácter impulsivo. Esto multiplica el factor sorpresa en los Findes Precríticos, por supuesto.
E Hypnos, quien primero os ha hablado de este octavo Finde... Creo sinceramente que nuestro precrítico neo-forty ha afianzado sobremanera su propia personalidad, de manera voluntaria, marcándola a fuego y entendiendo de una manera admirable su rol en cada cita precrítica. Y tiene fondo de sobra para ello. A día de hoy es innegable que todos hemos acrecentado nuestro particular bagaje cinematográfico de manera considerable gracias a la continúa aportación de Hypnos que, ojo, no sólo nos nutre de Welles y clásicos similares, si no que ha añadido un plus de complejidad a cada Finde con nombres propios como Bergman o Tarkovsky. ¡Sin miedo al dolor!
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