Sin cine en Gaza


08 de Enero de 2009
por William Munny

Estas últimas semanas no pasan desapercibidos para cualquier persona medianamente interesada en la situación internacional los ataques por parte del estado israelí en Gaza, Palestina. Esta ciudad está en boca de todos, y el cine no existe en una ciudad hace tiempo ya condenada, y ahora más sitiada, ni siquiera ya pueden entrar prácticamente los periodistas.

Uno piensa que las razones pueden ser muchas, o pocas, incluso distintas, pero el caso es que ahora mismo no hay cine, y es más, normalmente la posibilidad de hacerlo tampoco suele ser demasiado posible. La tristeza inunda mi corazón, y no porque los fotogramas sean más importantes para mí que las personas, sino porque de existir la posibilidad de ver más películas en Gaza, más culturas, más pensamientos, puede que alguna generación tratara de avanzar sin contar con esta clase de violencia. Lamentablemente, al otro lado, donde el poder militar es enormemente más poderoso, sí que existe cine, y buen cine, de casi todas las clases, pero esto no sirve para dejar de defender los ataques tan desproporcionados. Mi tesis, la de a más films mejores personas, o al menos más reflexivas se desmorona. Aún así, siento que debo tener fe.

Fe en que los niños israelitas no tiran bombas ni disparan armas, sino que disfrutan de las bandas sonoras y los guiones con una emoción tal que les despiste de la violencia similar a la de la franja, así, al otro lado, donde los pequeños que no tienen tal suerte, podrán tener la oportunidad de aprender de los primeros lecciones que los mayores no parecen quererles hacer enteder. Esa es mi esperanza, pero de momento, hombres, mujeres, niños y niñas siguen sin poder ver ese cine, constructor, soñador, genuino, local, externo, distinto, acogedor,  gracioso o incluso cultural. Todos adjetivos lejanos al sonido de las balas. Esta es mi pena, que cuando los ataques cesen ya será tarde para ese cine, para esos niños, para el sueño de crecer soñando con historias en pantalla plana.

Estaría bien cambiar balas por entradas, las películas bélicas son mentira, los muertos de cada día en Palestina no. Espero que lo que quede de ellos no sean sólo rollos de imágenes rememorando lo que les sucedió, e Israel debería de ser consciente de cuantos films contaron su historia de igual manera. Espero que lo que quede de ellos sea el recuerdo de los últimos mártires de una guerra que debe acabar con un "The end" bien grande.





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