Las reacciones no se han hecho esperar, aunque con distinto signo. Desde las empresas exhibidoras, la alarma ha saltado enseguida. "Es la mayor amenaza a la viabilidad del cine", ha aseguroad John Fitihian, presidente de la asociación de exhibodores estadounidenses.
La reacción de las empresas exhibidoras no se ha quedado en mensajes alarmistas, sino que varias de las más poderosas se han negado a acoger la pelÃcula de Soderbergh.
Las respuestas se tornan de nuevo negativas en el ámbito creativo hollywoodiense. Jonathan Demme asegura que la iniciativa de Soderbergh demuestra que "el negocio del cine está devorándose a sà mismo", mientras que Tim Burton lo ha calificado de "absurdo".
"El cine es una industria, pero todo debe hacerse desde la perspectiva de que es una creación artÃstica; el cine es un medio visceral", reflexiona Burton.
Las reacciones negativas se extienden a M. Night Shyamalan, que ha llegado a prometer que si sus pelÃculas se estrenan primero en televisión, dejará de hacerlas. "Pues que no haga más", ha sido la tajante respuesta de Mark Cuban, uno de los productores de BUBBLE.
Cuban ha sido, probablemente, el impulsor de la idea ahora presentada por Steven Soderbergh, ya que, ya el año pasado, utilizó una estrategia similar para el estreno de su documental "Enron: The smartest guys in the room".
Por su parte, tanto Spielberg como Scorsese guardan silencio. El primero, seguramente, más que interesado ante la idea; al segundo, probablemente le de absolutamente igual.
El apoyo más incondicional que ha encontrado Soderbergh entre sus colegas es el de Sydeny Pollack, que no ha dudado en defenderle.