Cuentan quienes le conocieron que era arisco, seco y poco hablador, y que tan solo se molestaba en amabilizar su trato con aquellos que le caÃan especialmente bien (como debÃa ser el caso de Liz Taylor, durante el rodaje de 'Gigante'). Para el resto de los mortales, Dean pasaba de ser misterioso y deseable (en la distancia) a insoportable (para la mayorÃa) o rentable (para sus 'superiores') en la cercanÃa. Los más allegados conocÃan y entendÃan las marcas de un pasado que habÃa dibujado su carácter con brochazos de rabia incontenible.
Sea como fuere, hubo una vez en que todos los adolescentes de medio mundo se vieron reflejados en su rabia, en su diferencia, en su melancolÃa. Media población mundial adolescente se vieron reflejados en el Jim Stark de 'Rebelde sin causa', y los muchachos de medio mundo invirtieron sus limitados ahorros en comprar aquella cazadora roja, para siempre inscrita en la leyenda.