Extraterrestres: De visita en la pantalla


18 de Julio de 2011
por Romulo

Llega al cine Paul, el enésimo visitante de otros mundos que se da un garbeo por la gran pantalla. Desde que nuestros mudos pioneros visitaran la Luna sin atisbar más vida inteligente que la de la propia faz humana de la propia Luna, poco a poco marcianos y otras especies han ido asomando sus diferentes formas en títulos de pelaje diverso.

Paul, desde luego, no es lo más ilustre que podemos echarnos a la cara, pero me sirve como excusa para este repaso; y además, quizá podamos respirar tranquilos sabiendo que enseguida llega también lo nuevo de Vigalondo, de título diáfano: Extraterrestre, sí. Respirar tranquilos, digo, porque a Nacho se le presupone un soplo de originalidad, una frescura a la hora de afrontar el género desde donde no lo hayan hecho otros. Siempre viene bien.

Antes que ellos, hemos tenido un poco de todo. Mucho alien hostil, claro. En plena Guerra Fría la inteligente maquinaria hollywoodiense plagó la serie B y la no tan B con títulos que dibujaban el peligro del espacio exterior como si, realmente, para el pueblo usamericano fuera simplemente ese "peligro exterior, no tan lejano". ¡Que llegan los rojos! Invasores de cuerpos que también podían serlo de mentes.

La invasión de los ultracuerpos

Claro que también la sci-fi alienígena podía servir para discuros ecologistas, tipo Ultimátum a la Tierra. Klaatu barada nikto. Muchos sabrán de qué hablo.

El género de "invasiones alienígenas" ha evolucionado y dado para mucho. Desde el bodriete de Indepence day hasta las diferentes versiones de La guerra de los mundos, inteligente relato en la mente de H. G. Wells, maravilloso engaño radiofónico en manos y voz de un joven Orson Welles, simple ejercicio de género en su primera y curiosamente sobrevalorada (ay, la nostalgia...) versión fílmica, y cruel relato de supervivencia humana, con algún que otro altibajo, en la versión de Spielberg. También está ahí el enfoque paranoico de Expediente X, primero serie de TV, pero luego también película.


Haciendo unas risas con el tema

Por supuesto, tanta nave, tanto monstruo y tanta magia se prestan al humor: Mars Attacks! es prueba palpable -y desternillante-. Pero también el exceso ochentero se abrió a este mundo: Las chicas de la Tierra son fáciles, Mi novia es una extraterrestres, Los caraconos... Sin olvidar ese sentimentalismo cariñosón tan de esa década: Enemigo mío, o Cocoon.

Los caraconos

Volviendo al puro humor, ese sanísimo cachondeo, años después, se retomaría de manera más o menos similar con los Men in black. Algo parecido, digamos, pero en otra línea. Con Will Smith, a fin de cuentas, todo va por su línea.

Las excentricidades de aquellos tiempos también toman formas no necesariamente cómicas, pero sí muy muy marcianas (aunque la criatura en cuestión venga de otros mundos más lejanos). Es el caso de Bowie, El hombre que cayó a la Tierra en la deliciosa rareza de Nicolas Roeg.


Spielberg, ese experto

Hablaba antes de Spielberg, ese hombre cuyo apellido ya está ligado de por vida a la figura alienígena en el Cine (hasta a Indiana Jones le ha tocado lidiar con ellos). Tanto es así que la aparición final de evolucionadísimos robots en I.A. se confundió, por parte de no pocos torpes espectadores, con la llegada de extraterrestres que, seamos serios, no tenían sentido. ¿¿Estaban atendiendo a la película?? Mamma mia!

No ahí, no, pero sí en ET, o en Encuentros en la tercera fase, dos películas pioneras. La primera creó escuela (¿verdad, mi amigo Mac?) y fue una bendición para Kleenex. A la segunda, en su vertiente investigadora con Truffaut a la cabeza (la menos "religiosa", que vendría a ser la otra 'pata' de la película, protagonizada por Richard Dreyfuss), le deben muchísimo, sin ir más lejos, títulos como la citada Expediente X.

Pero no solo Spielberg ha sabido manejar este material a su mejor nivel: Alien se convierte en el ejemplo supremo, en uno de los ejercicios de atmósfera opresiva más perfectos de la Historia del Cine, cortesía de un Ridley Scott en plena forma, y con la creación física de un alien que ya es leyenda. A su sombra, el Depredador al que se enfrenta en plena jungla centroamericana Arnold Schwarzenegger es un simple marciano rastafari. Pero muy cabreado, eso sí.

Alien


Visitantes distintos y originales

Ya hemos hablado de El hombre que cayó a la Tierra, pero hay más ejercicios diferentes plenos de originalidad: El de John Carpenter -director que ya tenía otras curiosas experiencias, como Starman- en la segunda versión de La cosa (la primera, con todo lo clásico que pueda ser, no deja de ser un relato risible, visto hoy día). En la película de Carpenter el alien, directamente, no tiene forma y va amoldando su presencia a la de sucesivos huéspedes. Brillante, ¡cualquiera de los protagonistas podía pasar a ser el enemigo!

Otra apuesta de riesgo, la de Shyamalan en Señales. No tanto por las propias criaturas, nada demasiado original, pero sí por el enfoque, claustrofóbico, sin demasiada información ni comunicación con el exterior, siempre desde el encierro de sus protagonistas en su propia granja. Cada mínimo atisbo de información que llega desde fuera funciona así con una eficacia infinitamente mayor. Como casi siempre con Shyamalan, simplemente diferente.

Otro director acostumbrado a asumir riesgos extravagantes es Paul Verhoeven. Y no podía ser menos con su extraña alegoría, rozando la paródico, en Starship troopers. ¿Insectos inteligentes gigantes? Algo así... Todo lo contrario a Species, donde una rubia de escrupulosamente perfectas formas femeninas engatusa al personal para aniquilar machitos en pleno acto sexual. Es otra manera de entretenerse invadiendo planetas... o cuerpos.


Estableciendo contacto

Párrafos más arriba citábamos Encuentros en la tercera fase. Las películas de 'contacto' seriamente tratadas son varias. Ahí entra de manera directa 2001: Odisea en el espacio. Del mismo modo, Zemeckis hizo sus pinitos con la aburridísima Contact; Cameron con Abyss, título de aprendizaje; Barry Levinson también se fue al fondo del mar por recomendación de Michael Crichton. Craso error. Kubrick y Spielberg, cada uno en su estilo, siguen comandando el "sub-género", con apuestas radicalmente diferentes, eso por descontado.

Encuentros en la tercera fase

Eso sí, si hablamos de "inteligencia extraterrestre" (amplio concepto, muy amplio), si hablamos de seriedad, e incluso de densidad, si reconocemos al espectador como superviviente de toda una experiencia fílmica, también está ahí el Solaris de Tarkovsky, tan abierto a lecturas.

En fin, es probable que se me hayan quedado muchísimos en el tintero; ni qué decir tiene de la época dorada de la ciencia-ficción de serie B. Y de los 80. Y de cualquier década en general. Ha sido este un ejercicio de memoria directa, prácticamente a vuelapluma, más que un trabajo de investigación, así que espero que si alguien tiene un bichejo predilecto que no ha figurado en estas líneas, sepa perdonarme.

Y sí, amigos. Antes de cerrar estas líneas dejémoslo claro. Nunca fue un superhéroe. Superman, simplemente, era un extraterrestre.

> Lee aquí la entrevista con Nacho Vigalondo sobre "Extraterrestre"

 





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