La película de inauguración, "El laberinto del Fauno" de Guillermo del Toro, calificada como «una aproximación barroca y fantástica al universo de la posguerra española», aunque ha tenido buena acogida, parece no haber sido tan deslumbrante en Sitges como lo fue en Cannes, posiblemente porque el aspecto fantástico lo trata de manera tangencial.
"Taxidermia", de Gyorgy Palfi, película a concurso, pone a prueba el estómago del público, a pesar de eso dicen que tiene «brillantes momentos de imaginativa fantasía».
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