Fincher: La técnica al servicio de la revolución


02 de Junio de 2011
por Romulo

FincherDe alguna manera, adjetivos como subversivo, vanguardista, revolucionario, arriesgado, han quedado ligados al nombre de David Fincher en gran parte por el impacto mediático que obtuvo su película temáticamente más "revolucionaria" (literalmente): El club de la lucha. ¿Pero se mantienen esos términos en pie si analizamos todos sus trabajos?

Seguramente sí, al menos desde que Fincher se ha hecho con un puesto poderoso en la industria y puede elegir lo que desea hacer. Con esto me refiero a que no tiene sentido incluir, por ejemplo, Alien 3 en ese análisis.

Vanguardista o revolucionario, un poco más de lo uno, un poco menos de lo otro. Tanto da. La cuestión es que Fincher es un realizador que continúa peleando por romper barreras técnicas, por demostrar que el uso de virguerías digitales varias puede ir más allá, y que su funcionalidad al servicio de lo que se narra es siempre una necesidad a explotar en nuevas formas. Zodiac es un ejemplo espectacular: Nada salta a la vista. Pero cada plano, cada uno, es pura audacia.

Ahora que la red empieza a echar humo con los primeros movimientos de la maquinaria publicitaria de The girl with the dragon tattoo (Fincher versionando el universo Millenium), considero este un buen momento para meter las zancas en el charco y mojarme con eso que está tan de moda: Un conciso repaso, ranking mediante, a la filmografía de Fincher, ordenando sus títulos estrictamente por mi orden de preferencia. Siendo claros: De la que menos me gusta, a la que más.

Vamos allá:

#8 The Game

The Game

La película que menos valoro de Fincher. Objetivamente, quizá, mejor que Alien 3; pero menos destacable si entendemos que estamos ante una cinta firmada después de Seven. En ese punto, es de esperar que se exija más a Fincher.

Aún así, interesante ambientación (especialmente en las escenas nocturnas), buen ritmo y una encantadora querencia por cierta sordidez. Deborah Kara Unger cuadra perfectamente en ese ambiente y Michael Douglas aporta su ambigüedad y energía habituales, con un Fincher todavía lejos de la audacia formal de posteriores trabajos -sobre todo si tenemos en cuenta que su siguiente título es todo un salto sin red: El club de la lucha.

#7 Alien 3

Alien 3

Ópera prima de Fincher, en un universo que no le pertenece y demasiado marcado a fuego en el imaginario de todo fan de la saga de la teniente Ripley. A fin de cuentas, un encargo.

Fincher lo solventa con buena mano, pero el ritmo de la cinta flojea en no pocos pasajes, incluyendo el desenlace. El guión no ayuda.

No obstante, el sello Fincher aflora en varios momentos: Impagable la secuencia en que, a través de los túneles, abriendo y cerrando puertas, los reos intentan dirigir al alien en un único camino. Pura atmósfera Fincher.

#6 El curioso caso de Benjamin Button

Benjamin Button

Fábula romántica plagada de auténticas fardadas técnicas, a nivel visual. Entramos ya en un terreno en el que Fincher funciona siempre a un primerísimo nivel. Quedan atrás Games y Aliens, en este ranking.

Visualmente exquisita, como digo, pero sobre todo, con una apreciable capacidad para dotar de "magia" (lo sé... intangible y personal) a muchas partes del relato.

Pese al ritmo pausado, a la arrogante autoconfianza del narrador que no rechaza detenerse en cada detalle tanto como se le antoje, la película (de metraje largo) funciona rápido, no aburre.

¿Algún pero? Ese innovador impulso técnico/formal está al servicio de una narración quizá más convencional. Menos Fincher.

#5 La habitación el pánico

Panic Room

Una película de suspense para el sábado por la noche. Así la definió el propio Fincher, que inicialmente quería rodarla con Nicole Kidman. Así es, tal cual, solo que rodada con toda la ambición del mundo, en planos secuencia imposibles, explotando todas las posibilidades de la tecnología digital, jugando al máximo con el sonido, el tempo... y por supuesto, la verosimilitud de los hechos.

Es lo de menos. Fincher se entretiene creando situaciones al límite en todos los sentidos, y poniendo su cámara (física o no) también en sitios donde jamás podríamos pensar que estuviera. Una virguería sin más objetivo que ser precisamente eso: Un ejercicio de estilo.

Y funciona.

#4 Seven

Se7en

Un hit. Casi un clásico, ya, por derecho propio. Y, en parte, por el gran impacto que logró en el gran público, sobre todo gracias a la potencia de su desenlace.

Pero por encima de todo, la fotografía, casi podríamos decir que tétrica, la eficacia de la música de Howard Shore, la ambientación en una ciudad anónima, siempre lluviosa, y en general la mano férrea con que está narrada, dan una suma infalible: Una atmósfera viciada, irrespirable. He ahí el verdadero factor que ha elevado Seven al título de película de referencia para muchísimos trabajos posteriores.

#3 El club de la lucha

Fight club

Y si hablamos de referentes, de hits, de películas que han calado en el público, ¡qué decir de El club de la lucha! La novela de Palaniuk sirivió a Fincher para llegar al alma frustrada de un amplio sector del público joven -y no tan joven; realmente a esa generación que justo dejaba de serlo-, principalmente masculino.

Una oda a la frustración generacional, a la par que un llamamiento a la revolución individual, que fue recibida con miedo palpable en sectores más conservadores: Hay quien la intentó espantar tachándola de nazi, mientras otros se quejaban del terrorismo de extrema izquierda de la propuesta de Fincher. Nadie se puso de acuerdo, salvo quienes prefirieron aplaudirla.

Visualmente igual de agresiva, deja para el recuerdo varias secuencias memorables y un personaje de carisma inflado, pasado de testosterona: Tyler Durden. Con el tiempo, se ha convertido en la película de cabecera de muchos de los seguidores del director.

#2 Zodiac

Zodiac

Más allá de las querencias generales, en mi caso me decanto por dos títulos: Zodiac y la reciente La red social. Casi podría plantar un empate técnico, pero en los rankings no han de aceptarse medias tintas ni "menciones ex aequo", así que me toca mojarme, y finalmente me decanto por ubicar Zodiac en este segundo lugar.

Es habitual oir hablar de esta película en términos de cierta decepción, por así decirlo. Me viene al recuerdo la postcrítica de mi compañero Beiger, por ejemplo. Puede ser lógico: El director de Seven, volviendo al mismo terreno, en este caso con el asesino del zodíaco. Pero nada más lejos de Seven, precisamente: Fincher se centra aquí en trazar un retrato de la obsesión, de la frustración, de la incapacidad, de la imposibilidad, de la espera.

Por primera vez en su carrera, Fincher hace un empleo completo, sin excepciones ni concesiones, de los efectos visuales plenamente plegados a las exigencias de la narración. No se ven, no se perciben, podrían no estar; pero están y son capitales.

El ritmo, la música, el paso del tiempo a lo largo del metraje, la atmósfera, la agudizada y creciente obsesión... Una película que gana con cada visionado. Importantísima.

#1 La red social

La red social

E igual de importante es La red social. No es la película más impactante de Fincher, ni la más meritoria quizá desde el punto de vista técnico (si volvemos al concepto de pura "vanguardia"; y a pesar de muchos méritos, como esos hermanos gemelos que realmente, por supuesto, no lo son), pero sí la premio por otros factores.

Que una película sobre "gente hablando y sentada delante de un ordenador" tenga el ritmo apabullante que tiene La red social es un mérito brutal, en este caso compartido: Por Fincher y por su guionista Aaron Sorkin. Que una película sobre la "generación internet" sea capaz de describir el estilo y lenguaje del joven internauta de hoy no necesariamente a través de "escenas de ordenadores", sino incluso en simples conversaciones de bar, es otro mérito incontestable.

Pero por encima de todo valoro la importancia futura de una película que década tras década será escogida, sí o sí, como eterno ejemplo de un tiempo y una época, estos, y de una generación global: la nuestra. No por lo que cuenta -Facebook es la excusa- si no por cómo lo cuenta.

 

Por supuesto, esta es una simple ordenación en base a mis gustos particulares, y entrando en baremos como la valoración que otorgo a según qué película entendiendo el momento de la filmografía de Fincher en el que ha sido realizada. O, por qué no, también en la simple satisfacción personal. Cada cual tendrá su opinión. Y yo mismo, dentro de un tiempo, quien sabe, también cambie. Pero estos son mis argumentos, aquí... y ahora.





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Tags: David Fincher, Directores



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