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La explicación del final de "Origen" (II)


10 de Agosto de 2010
por Hypnos

La segunda premisa es tener bien claro los roles de cada uno. ¿Quién es Cobb? ¿Qué mueve a Cobb? Llevándolo a un territorio mitológico, Cobb es Ulises, en busca de su Ítaca particular: volver a casa con sus hijos. Ése es el fin. Su mujer, Mal, está muerta, en Ítaca, en este caso Estados Unidos, no estará con ella, pero en el peligroso camino de regreso a Ítaca lo acompañará y lo atormentará con único objetivo: que no la abandone a ella. 

Es muy expresivo Cobb en un diálogo con Ariadne:

"Tengo que volver a casa, es lo único que ahora importa."

Es decir, el viaje de Cobb tiene como inicio una realidad no verídica (¿sueño?) junto a Mal, y el fin del viaje no es otro que asumir la realidad de la pérdida de Mal y regresar con sus hijos, más concretamente con poder mirar a la cara a sus hijos. 

Se lo confiesa Cobb a Ariadne en el ascensor de su sueño compartido:

"Es la única forma que tengo de soñar. Son momentos que lamento, recuerdos que debo cambiar. Si quiero volver a ver sus caras tengo que volver a casa en el mundo real."

No deben pasarse por alto las implicaciones psicológicas de poder mirar a los ojos de alguien cuando tienes una losa sobre ti. ¿Qué losa tiene Cobb? La culpabilidad.

Se lo pregunta Mal en el Limbo. 

"¿Qué es lo que sientes? 

Culpabilidad. Me siento culpable, Mal."


¡Qué difícil debe ser mirar a los ojos de unos hijos cuando te sientes culpable del suicidio de su madre!

Hemos fijado el inicio y el fin del viaje de Cobb, ¿cuál es el camino? La catarsis. Si acudimos a la cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: "Eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o el equilibrio nervioso".

Hemos desentrañado dos palabras muy interesantes que vertebran de alguna manera la película: recuerdos y catarsis.

Recordemos la aversión que muestra Cobb por los recuerdos a la hora de utilizarlos para realizar cualquier arquitectura. Se lo hace saber a Ariadne en el aprendizaje de ésa por París, cuando ella introduce en el sueño el puente que cruza todos los días cuando va a la Universidad. El mismo puente en el que estuvieron Cobb y Mal.

Cuando Ariadne descubre los experimentos nocturnos de Cobb, se asombra y recrimina a éste que está creando una cárcel para sus recuerdos con Mal (el inicio del camino, de la catarsis).

La catarsis está explicada en la parte del truco de manos, con la excusa del presunto origen a Fischer. Cobb rectifica a Elms de la siguiente manera:

"Yo creo que las emociones positivas vencen a las negativas. Todos anhelamos la reconciliación, la catarsis".

A esto me refiero con las dos dimensiones. En una, Nolan nos habla con complejidad del truco de manos que nos mantiene entretenidos, el origen a Fischer, apartándonos la mirada del origen a Cobb, la otra, pero dejándonos las pistas, como todo buen mago hace.

Siguiendo con el discurso, hemos entrado al mundo de Cobb sin saber muy bien cómo, en mitad de un doble sueño de extracción a Saito. Curioso personaje Saito. Dentro del origen a Fischer hace de turista, pero merece la atención repasar quién es o, al menos, quién aparenta ser. 

Nos lo presentan como un importante hombre de negocios, rival de la compañía de Fischer. Un hombre que en varias ocasiones aparece en la "realidad" cual "deus ex machina". Aparece en el helipuerto ofreciéndole a Cobb lo que más desea, su Ítaca, a cambio de un origen a Fischer. No sabemos cómo pero con una llamada va a ser capaz de detener todas las persecuciones a las que se enfrenta Cobb: problemas con la justicia de Estados Unidos y problemas con su último empleador que, curiosamente, se llama Cobb(ol) engineering.

Cuando Cobb está a punto de ser interceptado por los secuaces de dicha compañía en Mombasa, Saito aparece en escena para protegerlo; y cuando hace falta conseguir un avión para hacer el origen a Fischer, compra una aerolínea entera.

Un vuelo de Sidney a Los Ángeles con un cadáver a bordo. ¿De qué me sonará?

Mi compañero Beiger apuntaba un defecto de guión en su postcrítica: "¿cómo puede ser que Robert Fischer (Cillian Murphy) no se de cuenta de que el presidente de su corporación rival Saito (Ken Watanabe) está sentado en un avión privado junto a él?". No se trata de ningún error de guión. Se trata de una de las claves ocultas que nos da Nolan. La explicación es que dicha historia no es real, Saito no es quien dice ser.

Por otro lado, la película no deja de tener una estructura a lo Ocean's Eleven, con el reclutamiento de un grupo de especialistas elegidos de todo el mundo para un trabajo poco menos que imposible. Sabemos lo que se llevará a cambio Cobb, pero no sabemos lo que se llevarán los demás, dando una idea de unos profesionales un tanto altruistas. Sólo se menciona el dinero en el primer nivel, tras herir a Saito, cuando Cobb les confiesa que si mueren no despiertan por el sedante de Yusuf. Arthur le dice a Yusuf si Cobb le prometió la mitad (del dinero, se supone) y él le contesta que le ofreció todo. Un tanto irreal, la verdad.

Saito es uno de los personajes que ayudará a Cobb a llegar a Ítaca. Es Saito el que le pide a Cobb, en el aeropuerto, que reúna un equipo y que elija mejor que antes. No olvidemos que la persona que falló en el primer trabajo que vemos en la película es el arquitecto. En cierta medida, Saito le dirige a Cobb hacia ese personaje clave para él, Ariadne.

Antes de profundizar en su análisis, otro apunte mitológico. Ariadna, hija de Minos, rey de Creta, enamorada de Teseo a primera vista, lo ayudó dándole una espada mágica, y un ovillo del hilo que estaba hilando para que pudiese hallar el camino de salida del Laberinto tras matar al Minotauro. Revelador, ¿verdad?

La presentación de su personaje no puede ser mejor. Es Miles quien se la recomienda a Cobb, diciendo que es mejor que el propio Cobb. Sin apenas demasiado desarrollo ni presentación vemos que Ariadne conecta muy rápidamente con Cobb, incluso se atreve a compartir sus sueños más profundos en contra, o no, de los deseos del propio Cobb. Le da la clave de por qué no ejerce de arquitecto y le dice que no puede acompañarlos "por si uno de nosotros introduce sus proyecciones, no queremos que conozca el laberinto".

Ella lo convence para que acompañarlos en la misión y se dedica a estar cerca de Cobb y a interrogarlo de manera clave para el espectador.

En el primer nivel, tras caer herido Saito, Ariadne le dice a Cobb que "cuánto más nos adentremos en la mente de Fischer, más nos adentramos en la tuya".

Es más, apenas unos minutos después, Ariadne le dice lo siguiente a un extrañado Cobb:

"No eres el responsable de la idea que acabó con Mal."

Esta revelación es importante ya que Cobb no confiesa su origen a Mal hasta el Limbo. 

Y en la primera escena que vemos del tercer nivel...

"Ariadne: ¿Qué hay ahí abajo?

Cobb: La verdad que queremos que averigüe Fischer.

Ariadne: No, ¿qué hay ahí debajo de ti?".


Ariadne ha sido la arquitecta elegida para acompañar de manera clave a Cobb en su catarsis, mostrando saber y no saber mucho más de lo que aparenta frente a Cobb y frente a nosotros mismos. La relación que los une es muy estrecha, sin apenas desarrollo o justificación de la misma. Por ejemplo, cuando ella decide abandonar tras el encontronazo con Mal, Cobb no tiene ninguna duda de que volverá. 

Pasemos ahora a varias de las reglas que el propio Cobb le revela a Ariadne en su entrenamiento.

Existe un arquitecto, un soñador y un sujeto en cuyo subconsciente se entra. Los arquitectos no tienen por norma entrar en los sueños, sólo los diseñan y enseñan a los soñadores. 

La gente en un sueño son proyecciones del subconsciente del sujeto en cuya mente se está entrando, no del soñador. Y cuando se realizan cambios, el subconsciente del sujeto se vuelve hostil, atacando como los glóbulos blancos luchan contra una infección.

No perdamos de pista estas reglas. Mal, cuando se encuentra con Ariadne y con Cobb, le dice a éste lo siguiente:

"¿No te sientes acosado, Don, perseguido por todo el Planeta por empresas anónimas y fuerzas policiales, tal y como las proyecciones acosan al soñador?"

Primeramente, perseguido por la policía en Estados Unidos; después por Saito; después por Cobbol. Y, pese a estar tan perseguido, siempre consigue escapar. Puede volar con facilidad a París o a Mombasa o a Japón. El truco de manos que nos ofrece Nolan, por ejemplo con París, es un guiño casi cómico: los problemas burocráticos de una extradición entre Francia y Estados Unidos. Sí, que lo explique el bueno de Polanski.

Está tan perseguido que, sin embargo, puede recibir llamadas directamene de sus hijos desde su casa en Estados Unidos, ¿acaso no estaría dicho teléfono pinchado por la policía para intentar localizar a Cobb?

Pero si uno mira un poco más allá verá el verdadero mensaje de Nolan. Cada vez que Cobb aparece en una ciudad no vemos cómo llega, ya está en dicha ciudad. Y siempre Nolan nos presenta la ciudad con un plano general de los edificios en una disposición de laberinto. Lo hace con Tokyo, lo hace con París y lo hace con Mombasa, siendo el máximo exponente de esto que comento el de Mombasa.

Ante el ataque de Cobbol, tras ir a reclutar a Eames, escapa, y nos muestra un plano cenital de Mombasa, choca con la gente sin parar; la gente del café se muestra hostil ante él y, para colmo, consigue escapar gracias a una especie de brecha (lo que en Matrix se llamaría un cambio en Matrix) por la que sólo cabe él y no sus perseguidores.

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