Mis 15 (+1) Palmas de Oro preferidas


21 de Abril de 2012
por Romulo

Ya va faltando menos para que El árbol de la vida, ultimísima Palma de Oro, encuentre sucesor, digno o no. Mientras tanto (y mientras mi compañero Sherlock os ofrece su particular visión de las 10 películas más interesantes que tendremos en el festival galo este año), yo miro hacia atrás y rescato, de todas las películas que se han hecho con la codiciado premio gordo del certamen, las 15 que más me gustan.

Ojo, que evidentemente esto tira de mi particularísimo gusto personal, y asumiendo que me dejo fuera de esta lista títulos como La clase, o Kagemusha, o Días sin huella, o... tantos otros. En cualquier caso, que este ejercicio sirva para que, si alguna de las que a continuación cito os llama la atención, os animéis a verla.

Y antes de empezar, aclaro que no van en ningún orden determinado. Simplemente, son estas, en un orden u otro. Vamos allá:

All that jazz

all that jazz

Comparte la Palma de Oro en 1980 con el despliegue de color de Kagemusha, del maestro Kurosawa. Estamos ante una pieza extraña del género musical, un escupitajo molesto pero talentoso de carácter autobiográfico, un relato de dolores y remordimiento con la firma de Bob Fosse. Contiene además, para los más amantes del género, un par de números musicales memorables. Bye bye, life…

Blow up

blow upGana el premio más deseado en el 67. Un Antonioni nada usual, aparentemente influenciado estéticamente por la línea mod londinense pero realmente bastante lejos de sus intereses. Súper influyente, clave, preciosa y, a menudo a lo largo de su metraje, innegablemente difusa. Pero tan tan fascinante en otros instantes...

Apocalypse now

Palma de Oro ex aequo con El tambor de hojalata, en el 79. Una película mayúscula, hija del ego descomunal de un director de cine autoerigido en dios en la tierra, Coppola personificando sus delirios de grandeza en la figura del coronel Kurtz. Un ejercicio de locura creativa que ahonda en el horror de la psique humana en condiciones que llevan nuestras capacidades más allá del límite.

Barton Fink

Premio en 1991. Los hermanos Coen firman una de sus mejores películas, a medio camino entre su querencia por los secundarios excéntricos y una viciada atmósfera, densa, irrespirable, que convierte los años dorados de Hollywood en una pesadilla sudorosa para su protagonista.

La dolce vita

la dolce vita1960, hablamos de una película que lo cambia absolutamente todo. Levantó pasiones pero también fue muy atacada. Dio a conocer a un nuevo Fellini que definitivamente rompía todo lazo (pocos había tenido) con lo que quedaba de los intereses neorrealistas italianos. ¿Superficial? Como siempre, es recomendable mirar debajo del papel de regalo.

La conversación

Una maravilla en una filmografía que tiene no pocas, precisamente -aunque también muchos altibajos. Suena a título menor entre la saga de El Padrino, Apocalypse now y otros aciertos, pero La conversación está a la altura, con su ritmo pausado y su devastador desenlace donde el vigilante se descubre una pieza más del sistema, igualmente controlada, vigilada y amenazada.

La cinta blanca

Ganadora en 2009, ejercicio aun muy reciente del doctor Haneke, estamos ante un trabajo de bisturí preciso, una autopsia de las raíces detrás de una desgraciada corriente social-política-histórica, un país, una etapa, un continente, una guerra. Haneke lo aborda a través de detalles, a través de un grupúsculo social reducido, y con la aparente tranquilidad y frialdad marca de la casa, desde el ojo del testigo analítico.

Elephant

elephant

Palma de Oro en 2003, particularísimo seguimiento al ambiente juvenil de un instituto norteamericano, antes de la conocida masacre. No hay análisis, no hay narración como tal, no hay trama por así decirlo. Solo una cámara inmersa en un día cualquiera, siguiendo (es la palabra exacta para el recurso formal más empleado por Van Sant en la película) las labores, tareas y ocupaciones de un grupo de estudiantes en ese día clave, antes de que la matanza tenga lugar. La consumación de una curiosa etapa artística en la filmografía del director, junto a otros títulos como Gerry o Paranoid Park.

Paris, Texas

paris texas

1984, máximo galardón en Cannes para Wim Wenders, en su fascinación por el paisaje norteamericano y su particular idiosincrasia. Desde el fascinante arranque con un enmudecido Harry Dean Stanton hasta la doble secuencia climática en que se reencuentra con el personaje de Nastassja Kinski, Wenders traza un melodrama precioso, poco antes de que su carrera comenzase a dar inexplicables bandazos.

Roma, ciudad abierta

La cinta se hizo con el galardón en 1946, un año después de su año de producción, narrando una historia a su vez ambientada solo otro año antes: 1944. Un ejercicio de valentía descarnada, un relato de dolor en plena ocupación nazi en el corazón del país transalpino. Rossellini firma varias secuencias de una intensidad emocional al alcance de muy pocos, y Anna Magnani responde sin miedos a esa exigencia. La película deja, además, instantes e imágenes para el recuerdo de todo cinéfilo.

Taxi driver

taxi driverScorsese arrasa en Cannes en 1976, mientras en su país su película es acusada de fascista, de racista, de reaccionaria, peligrosa, irresponsable. De todo. Es un grito de rabia casi juvenil, eléctrico, bajo la firma de tres jóvenes talentos en estado de gracia: El guionista Paul Schrader, el propio Scorsese y el protagonista, un De Niro que convertiría su personaje, el taxista Travis, en un icono en EEUU de las desesperanzadas y desencantadas generaciones post-Vietnam.

Viridiana

Buñuel compartió premio gordo en Cannes en 1961 con Una larga ausencia. Su Última Cena de mendigos y harapientos , su irreverencia abiertamente insultante pero profundamente culta y cargada de referencias… Decenas de méritos podrían enumerarse en una cinta con una estructura igualmente extraña, casi arrogante, retadora. Buñuel a la enésima potencia.

Pulp fiction

pulp fiction

Palma de Oro muy aplaudida en 1994, salvo por un reducido sector que abucheó la decisión y a quien Tarantino, en su línea, dedicó una peineta desde el estrado, rodeado por gran parte de los actores de su película. La película sorprendió por su violencia de diseño y por su estructura de puzzle retorcido. Con ésta y Reservoir dogs, Tarantino se convirtió en uno de los nombres clave de la década de los 90 -una de las décadas más pobres para el Cine, por cierto, una década a rescatar solo a través de excepciones.

Underground

En 1995 Kusturica presentó una pieza larga, caótica y desquiciada que sorprendió por el ruido, la arrogancia, el frenesí y el infinito talento que desprendía. Kusturica quería bucear entre tanta música, risa y violencia, en las razones tras el conflicto balcánico. La calidad y los méritos de la película son indiscutibles; el grado de verdad en las razones esgrimidas por Kusturica ya es otro  cantar.

El pianista

el pianistaLa película que antes o después tenía que filmar Polanski que, recordemos, siendo niño pudo escapar de un campo de concentración. Tras una primera parte más convencional, Polanski convierte la lucha por la supervivencia de su protagonista (el pianista Vladimir Szpilman), en la segunda parte de la película, en una suerte de Robinson Crusoe escondido en el gueto de Varsovia. No hay adornos en la narración de Polanski pero sí varios momentos de una intensidad dramática muy sutil, acertando a demostrar la crudeza de la situación en detalles nimios, reveladores: Esa minúscula lata de comida que el superviviente guarda como oro en paño a pesar de que no tiene nada con que abrirla.

El árbol de la vida

Sí, tras cerrar la lista de mis 15 preferidas, dejo para el final a la vigente campeona. El presidente del Jurado, Robert de Niro, no dudó en destinar todo tipo de loas y alabanzas hacia el trabajo de Malick -y eso que De Niro no es un tipo muy dado a expresar en palabras sus emociones, lo sabemos-. La película es tan rematadamente personal, tan entregada a su desatada lírica visual, que los espectadores han llegado a pedir en los Cines el reembolso de la entrada pensando que la cinta se estaba proyectando de forma errónea. No sólo ellos, entre la prensa especializada hay quien la defiende pero también quien la considera una estupidez o, simplemente, una tomadura de pelo.

Más allá de querencias personales hacia Malick o la película en concreto, su valentía y su poso emocional están fuera de toda duda. Pero, ¿cuál es mi opinión? Por no repetirme, si os parece, me remito a mi post-crítica: Aquí os la dejo.

 





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Tags: Festival de Cannes, Festivales



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