Sobre las nominaciones de los Oscar


26 de Enero de 2012
por Iñaki Ortiz

Los Oscars, repletos de insensateces y de terribles injusticias históricas, los premios de los que todos renegamos por comerciales e interesados. Y, sin embargo, siempre volvemos, porque nos da la oportunidad de debatir sobre las películas del año que se han visto en el circuito comercial, porque es un termómetro de la industria y porque, está claro, son un juego. El martes se dieron a conocer las nominaciones, y después de hablar precipitadamente de cada detalle en las redes, ahora con la cabeza reposada, me paro a dar algunas pinceladas irregulares de lo que me viene a la mente. Sí, uno más, ahora me toca a mí.

The Artist

The Artist

Su efecto no ha parado de crecer desde que fuera la sorpresa en Cannes (donde casi ni concursa) y ahora arrasando en las nominaciones (10) y con firmes posibilidades para el gran premio. ¿Es la película del año? No. Ahora bien, tampoco es la película tonta y comercial que algunos quieren ver (en parte, supongo, por la sobredosis de entusiasmo que provoca en otros).

The Artist es un pequeño juego, una divertida imitación entre la broma y el respeto que se apoya en la nostalgia del cinéfilo. Finge envolverse en las formas y el humor del cine mudo de los 20, pero se nutre de un estilo en el fondo moderno y de un humor más acorde con nuestros tiempos. Con un tema central además, que no puede estar más de actualidad: de cómo los avances técnicos cambian la industria y cómo algunos ven como su modelo peligra, adaptarse o morir. ¿Nos suena? Se ve con una sonrisa y supera su reto más importante: recrear el cine de hace 90 años, sin aburrir al público de hoy. Ahora bien, más allá del mérito y de lo afinada que pueda estar dentro de su planteamiento, la mayoría de las nominaciones le quedan grandes. Película y actor quizá, aunque no para ganar.

Mi postcrítica.


Voy a obviar Criadas y Señoras y con eso lo digo todo.
Criadas y señoras

Los descendientes

George Clooney en Los descendientes

Un muy buena película de Alexander Payne, aunque sin llegar a la personalidad y excelencia de Entre Copas. Payne juega con las mismas piezas que cualquier drama comercial al uso, pero aprieta en los puntos clave y afloja en donde otros situarían el hilo principal. Juega con sus propias reglas, adaptando los ritmos de la trama y los personajes a su antojo. Nos regala grandes momentos y es capaz de gestionar un torrente de sentimientos contrapuestos atrapados en un hombre roto. Supongo que George Clooney ganará y creo que estará bastante merecido por su buen equilibrio entre el drama intenso y la comedia. No es una mala opción tampoco para ganar como mejor película, aunque no es mi favorita.

Mi postcrítica.


El árbol de la vida

El árbol de la vida

A falta de ver las películas no estrenadas, esta es mi favorita. No soy muy amigo de Terrence Malick, pero creo que en esta ocasión, sus pedantes pretensiones, sus desbocados excesos visuales, y sus historias personales, se han unido de una manera que extrañamente funcionan como un todo. Algunas secuencias son estéticamente deliciosas, pero también el desarrollo de los personajes es interesante y profundo, a dos niveles: como metáfora global y como pequeño personaje individual. Los premios a película y, especialmente, a director deberían ser suyos.

Mi postcrítica.


Midnight in Paris

Adrien Brody en Midnight in Paris


No es una de las grandes películas del genio Woody Allen, pero quizá sí una de las más aceptables para todos los públicos. En cualquier caso, una película decente que no está mal nominada aunque hace más patente el desprecio hacia otras más grandes obras del director.

Mi postcrítica.


Ausencias

Muchos hablaban ahora de la ausencia de Almodóvar, dicen que no ha podido ser. Sinceramente, no podemos culpar a la academia americana cuando desde aquí hemos sido incapaces de enviarla. No tiene sentido. En cualquier caso, es una de las películas del año merecedora de muchas nominaciones. No confío en que aquí se haya aprendido la lección.

Ryan Gosling en Drive

Más notable es la ausencia de Drive, una de las películas que ha tenido los adeptos más enfervorecidos. Podría haber sido tranquilamente una de las 9 nominadas, al menos una nominación para su director. Quedará (con una nominación puntual a la edición de sonido) como pequeña joyita incomprendida. Los Oscar no eran su escenario.

Como tampoco lo es para una de las mejores películas del año, Shame. Michael Fassbender debería verse las caras con Clooney, pero no va a poder ser. ¿Demasiado subidita de tono?

Michael Fassbeder en Shame

La ausencia que menos entiendo es la de Trent Reznor y Atticus Ross por la banda sonora de Los hombres que no amaban a las mujeres, sobre todo teniendo en cuenta que el año pasado ganaron. Posiblemente la mejor del año, pero esta vez parece que no ha gustado tanto - es cierto que la otra era mejor, muy fina. En el próximo artículo hablaré más detenidamente de las nominadas a mejor música original.

Echo de menos a El Topo entre las nominadas a mejor película, aunque afortunadamente tiene tres nominaciones interesantes.



Harry Potter

Harry Potter en la cafeteria

Quiero tener un recuerdo especial, ahora que ha terminado, para la memorable saga de Harry Potter. No la quiero colocar en ausencias porque realmente ninguno de los episodios se ha encontrado entre lo mejor del año, y no creo demasiado en esa acumulación de virtudes, como se hizo con El señor de los anillos, premiando a la última exageradamente. En todo caso, quiero acordarme de esta saga porque, siendo un cine dedicado a los niños primero y a los adolescentes después, ha contado con unos sólidos guiones, un repartazo y una factura general que la separan de otros subproductos que a todos nos vienen a la mente. Alfonso Cuarón encauzó la calidad en la tercera entrega (con sutiles momentos de evocación juvenil) y con la quinta película llegó el gran descubrimiento que fue David Yates para llevar hasta el final el timón. Su acertada visión de este universo como una mezcla muy entrelazada de estilo moderno, urbano con un mundo clásico de magia, algo que sólo podía materializarse en Londres, han llevado a estas historias para chavales a un nivel de calidad y cuidado encomiable. El trabajo de fotografía ha sido esencial para este contraste, y fue compensada con una nominación para Bruno Delbonnel (El misterio del príncipe). Quizá ninguna ha sido una de las mejores películas del año, pero han dejado un muy buen sabor de boca, y han demostrado una vez más que los productos para la juventud no tienen por qué estar descuidados. Quienes hemos vibrado con las andanzas del mago, lo agradecemos, y hubiéramos querido quizá, una injusta nominación de mayor importancia. Hemos tenido que conformarnos siempre con los apartados menores.

Snape en malas circunstancias




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